domingo, 24 de mayo de 2009

Mi aventura de ser docente


Definitivamente concuerdo con la lectura de José M. Esteve, en que tu clase puede ser tan aburrida o divertida como quieras, según la pasión o el interés que le inyectes, se tornara en cansada o entretenida, por lo que considero que con la práctica cotidiana te haces todo un experto en la materia, encontrando así, esa chispa que facilita tu exposición y hace que tu clase se desarrolle productivamente.

Yo empecé impartiendo las materias de geografía y ecología hace nueve años, pero en los dos últimos, he tenido la oportunidad de impartir física y matemáticas, en las que aún me asalta la preocupación de que si mi material preparado será el suficiente para que los alumnos alcancen el nivel que se requiere para facilitarles su ingreso a la universidad; con esta lectura me doy cuenta que es un punto muy importante en el que debo trabajar.

Considero que el hacer pensar y sentir a los estudiantes es una tarea bastante difícil, sobre todo por tratarse de jóvenes con mil inquietudes en su mente y que en la mayoría, el estudio no está en primer plano. Como anécdota, hace tres días me tocó aplicar el examen de recuperación ordinaria en filosofía de uno de mis compañeros y los muchachos me comentaban que esta asignatura no era aplicable en la vida... entablamos una charla reflexiva-corta y llegamos a la conclusión de que el simple hecho de estar analizando los acontecimientos del porqué tenían que aprobar el examen, y de la forma en que lo consideramos, llegamos a la conclusión de que estábamos filosofando; que no sólo las ideas de los grandes pensadores como Platón o Aristóteles, se podían catalogar como tal, sino que nosotros también, en ese momento estábamos utilizando el pensamiento aplicado, por lo tanto era filosofía. Puedo, a través de esto, hacer una analogía entre el pensar y sentir de Unamuno y el pensar y sentir de los estudiantes en ese momento, y como más adelante marca el texto “no tiene sentido dar respuestas a quienes no se han planteado la pregunta”, en ese instante se despejó su duda de ¿Para qué?.
De lo anterior, puedo deducir que fue –sin saber- la aplicación de lo que considera Esteve un maestro de humanidad, el hecho de ellos comprender lo que creían innecesario (Filosofía) y transformarlo a algo tan simple como su propio análisis y además aplicable a cualquier circunstancia que se les presente en su vida; convencidos de nuestra conclusión se dedicaron a contestar su examen.

“El primer problema consiste en elaborar tu propia identidad profesional”1. Cuando tienes la vocación de ser maestro, considero que el problema se disuelve con el tiempo, ya que la constante investigación te ayuda a mejorar día con día logrando así una identidad con tu labor, por otro lado creo sinceramente que aunque aprendas diez técnicas de motivación, probablemente ninguna de estas sea la indicada en alguno de tus grupos, muchas veces hay que inventar tus propias técnicas de motivación, de acuerdo a las características y necesidades del grupo y en otras ocasiones, innovar las propias, dependiendo de las condiciones anímicas del mismo grupo en un día determinado.
Es reconfortante leer que el ensayo y error se puede aplicar a tu práctica docente, eso sí, siempre y cuando estemos alertas a los resultados positivos de este proceso y que si además aplicamos la autocrítica, se pueden lograr resultados efectivos para lograr un aprendizaje significativo.
Me gustó mucho la frase de “los silencios son tan importantes como las palabras”, porque al escuchar los comentarios de tus alumnos te conviertes en aprendiz; es un logro enorme el que intervengan en el proceso enseñanza-aprendizaje grupal, normalmente sus comentarios aportan cuestiones importantes, aunque hay uno que otro despistado, pero en general son bastante interesantes y te ayudan a lograr una mejor comprensión del tema que se esté tratando en ese momento.

Conclusión: Me agradó el texto, y sobre todo me hizo reflexionar en que yo también –al igual que Esteve- estoy donde quiero estar y me gusta el ser “intermediario entre la ciencia y los alumnos”; me alienta a buscar nuevas técnicas de enseñanza, sobre todo ahora que empezaremos a trabajar por competencias.

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